Qué irónico resulta poder entender el corazón de los demás sin poder entender el tuyo.
Es una estupidez saber de los demás si no van a reportarte beneficios, así son los seres humanos....
Si nos concentramos en entender nuestro corazón podemos conocer nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades, además de nuestro límite.
Algunos nacemos predispuestos con un gran potencial, unos lo desarrollan, otros prefieren guardarlo para ocasiones y unos pocos deciden no crecer por miedo a lastimar a los seres que aman.
Aunque si hablamos de este sentido...¿dónde estoy yo?
¿Por qué no me puedo ubicar? ¿Acaso no soy capaz de entender el valor de mi alma, su verdadero sentido? Preguntas sin respuestas que caen en el más vacío de los olvidos...el olvido de un corazón de hierro por fuera y de cristal por dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario