Abre los ojos y descubre la oscuridad.
Eres como una marioneta descartada sobre un ataúd.
Tu cuerpo está cubierto de hielo rojo como la sangre mientras que la oscuridad llega a tu alma.
¿Puedes verme? Puedo sentir el frío de tus manos.
Alza tus garras y frunce el ceño al mundo que te rodea.
Tenemos que destruirnos entre nosotros para evadir al mundo donde existe la duda y la confusión. De lo contrario, nuestros pies y alas desgarradas se pudrirán bajo este cielo.
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