La predicción puede cumplirse. Así, parece que es en el epílogo de la calma donde se desata el principio de la tormenta, donde el sueño termina y la realidad vuelve a golpear con fiereza.
El momento ha llegado. Nada detendrá su inquebrantable voluntad de hierro ni su frío coraje, ya que ha nacido para cumplir su misión.
Determinado y encadenado día tras día sin poder mostrarse a los demás como el ser que es...siendo sometido a los caprichos de un recipiente vacío en forma de humano, un alma llena de bondad que controla y armoniza los gestos salvajes de su auténtica forma.
El mundo se estremece y empieza a contar...sabe que su hora se acerca....todo se predispone como se había previsto...y mientras un dios solitario, confiado y arrogante, sonríe maleficamente allá donde el cielo se turba impenetrable a los ojos humanos.
Puede olerlo en el aire, aún estando limitado, porque sabe que él será una pieza más del juego que podrá suponer dos cosas bien distintas:
Por una parte, puede elegir ser uno de los Elegidos y ser purificado en la gloria.
Pero...también es posible que decida dejarse llevar por sus instintos demasiado y acabe condenando a la humanidad al caos y dejar todo en manos de aquel que gobierna en el cielo.
Por tanto, ¿qué decidirá? ¿salvarse a si mismo o salvar una parte del mundo?
El destino que le espera es llegar a los confines del caos.
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