-No eres más que un estorbo para mí.
+Eres tú el que se mete en mi camino, déjame vivir a mi gusto.
-¿Vivir arrastrándote por cada cosa que haces? Patético, déjame enseñarte cómo se vive de verdad.
+No es cierto, yo...
-...sé cómo se hacen las cosas justamente y puedo hacerlo sin ayuda" ¿Acaso no ves que desperdicias tu oportunidad?
+Lo intento y doy todo lo que puedo.
-¡Mentiroso! No mientas de esa forma, si de verdad quisieras lograr tus objetivos me dejarías a mí hacer las cosas por ti, es tu orgullo lo que te hace débil.
+¿Quién eres tú para juzgarme? ¿Te crees Dios o algo semejante? No eres más que la sombra que arrastro.
-No hay Dios que sangre por ti. Más te vale recordarlo bien.
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