"Your touch are like the taste of angels"- Y es que con esta frase tan singular que leí por algún sitio me doy cuenta de que somos más que máquinas; buscamos un fin dentro del mismo tan inevitable.
Cuando obtienes todo tipo de cosas, lo que más deseas es una luz que haga tu vida distinta y especial respecto a la monotonía general.
La vida sin amor es como el reloj sin las agujas, carente de significado y absurda.
El sueño, descanso místico, lleno de sentidos y contradicciones, nos aporta una visión diferente de nuestras percepciones del día a día.
Allí, de hecho, encontramos nuevas respuestas a preguntas que, a priori, nos parecen incontestables.
Es precisamente en este letargo donde hallamos una nueva expectativa por creer que somos más que una especie en busca de la supervivencia, que existe una razón más por la que estamos sobre este mundo.
Una vez, hace mucho tiempo, creí que era un Dios. En efecto, estaba equivocado, pues no soy más que huesos y carne; pero quizás, más allá de lo superfluo de nuestra existencia, ignoramos aquello que, sin embargo, es digno de un Dios: el sueño y la esperanza.
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